"Recibiréis la fuerza del Espíritu Santo, que vendrá sobre vosotros, y seréis mis testigos en Jerusalén, en toda Judea y Samaria, y hasta los confines de la tierra" (Hch 1, 8)
¡¡FELIZ NAVIDAD!! Un año más celebramos el nacimiento de Jesús, lo hacemos también con la ilusión de su venida definitiva. Nos gustaría compartir nuestro deseo profundo de
seguir buscando su rostro. Con su encarnación no hay realidad en el mundo que
le sea ajena, todo está preñado con su presencia, siendo esta privilegiada en
aquellos que sufren.
Deseamos un 2014 en el que podamos sentir y gustar su
presencia en todas las cosas, será un placer que lo hagamos juntos.
Mi estancia en Nicaragua ha sido posible gracias a una beca
que me ha concedió la Asociación Universitaria de Postgrado y que estaba financiada
por la Agencia Extremeña de Cooperación Internacional para el Desarrollo.
Cuando recibí el correo electrónico de la Vicerrectora de Relaciones
Internacionales en el que anunciaba la existencia de estas becas, sentí que
deseaba conocer una de las Universidades Centroamericanas, bien la de El
Salvador o bien la de Nicaragua.
Finalmente fue la Universidad Centroamericana (UCA) de Nicaragua
la que me posibilitó una carta de invitación y con ella pude solicitar la beca.
La decisión de conocer una universidad como la UCA viene
gestándose desde hace mucho tiempo. Mi estancia en la universidad como estudiante, me ayudó a intuir cuál era el sentido último el fin de la universidad. He tenido
oportunidad de profundizar en estas cuestiones, en el Bien Interno de la Universidad en
mi grupo de Profesionales Cristianos, en el Grupo de Innovación Didáctica
“Ética del Profesorado Universitario”. En estos espacios he descubierto que la
Universidad debe tener una mirada universal, debe orientarse hacia toda la
humanidad y de forma especial hacia aquellos que más lo necesitan. Se trata en palabras de José Juan Romero, un jesuita al que conocí en la UCA, de una atalaya desde donde se puede contemplar la realidad para mejor servirla.
Las UCAs han
sido siempre referentes de ese compromiso social y quería conocer de primera
mano cuál era su trabajo y su implicación en la realidad. Ya en su momento, Ignacio Ellacuría mencionaba que la función de la Universidad consistía en el "estudio de aquellas estructuras, que por ser estructuras, condicionan para bien o para mal la vida de todos los ciudadanos. Debiendo analizarlas críticamente, contribuir universitariamente a la denuncia y destrucción de las injustas, debiendo crear modelos nuevos para que la sociedad... pueda ponerlos en marcha."
La experiencia ha sido profundamente
provechosa, una constante a lo largo del viaje ha sido la acogida personal de
mucha gente. En la Universidad he encontrado una comunidad, la Facultad de
Ciencia Tecnología y Ambiente que me ha recibido con los brazos abiertos. Es un
placer llegar a un contexto distinto, y que las personas te acojan tan bien,
comprobar lo mucho que hay en común y todo aquello que nos une por tener la misma profesión. Han estado
dispuestos a programar múltiples actividades para dar cobertura y contenido a
la estancia, en base a este trabajo mutuo hemos podido conocernos, analizar las
semejanzas y diferencias, aprender mutuamente del camino ya recorrido por ambas instituciones.
La UCA de Nicaragua es una institución compleja inserta en
una realidad social complicada. Se trata de una institución privada, confiada a
la Compañía de Jesús, que cuenta con una cierta financiación aportada por el
erario público. Tiene un número muy importante de titulaciones tanto en el
grado como en el posgrado, en su seno hay diversos institutos de investigación,
algunos de ellos tienen una experiencia muy dilatada.
Muchas son las cosas que he aprendido en la convivencia
cotidiana. El plan estratégico, recientemente aprobado, tiene un carácter social
muy marcado, busca en todo momento la mejora de las condiciones de vida de las
personas del país: que los estudiantes que se formen en las aulas, que las
investigaciones que se desarrollen en los laboratorio estén al servicio de la
promoción humana.
Son varios los medios para conseguir estos fines. De una forma especial me gustaría destacar la existencia de los institutos de investigación. Se trata de
centros de investigación que tienen como objetivo proporcionar soluciones a los
problemas reales de la gente. Tuve la oportunidad de visitar alguno de ellos:
El Instituto de Acción Social Juan XXIII, con una larga trayectoria, actualmente tiene como
misión proporcionar un acceso real de agua potable y saneamiento a
comunidades rurales, que las personas puedan acceder con más facilidad a los
medicamentos y que aquellos más vulnerables puedan acceder al derecho a la
vivienda. Resulta bonito conocer de primera mano cómo los procesos iniciados
hace ya tiempo, actualmente se mantienen, como la gestión del agua es llevada por las
propias comunidades de forma sostenible garantizando cuestiones como el
mantenimiento.
El Nitlaplan es un centro de investigación especializado en la
creación y difusión de conocimiento que pueda ser utilizado en el entorno
local, rural y urbano; una investigación que acompaña a las Pequeñas y Medianas
Empresas, muchas de ellas ligadas al sector primario y que crean tanto trabajo,
se trata de poner el conocimiento en manos de aquellos que lo necesitan.
El
CIDEA (Centro de Investigación y Desarrollo Ambiental), estaba ubicado
parcialmente en mi lugar de trabajo en la UCA, y se encargaba de dar cobertura tecnológica a empresas pesqueras, a favorecer la capacitación de sus trabajadores.
Aunque me quedara más lejos científicamente, también tuve oportunidad de conocer el Instituto de Historia de Centroamérica y Nicaragua, se encarga de mantener el legado histórico de la región posibilitando el análisis y el estudio en esta disciplina. Pude visitar su amplísima biblioteca, mediateca y su archivo fotográfico. Llama la atención que personas del más amplio espectro ideológico hayan cedido sus archivos y sus fondos a este instituto confiando en su dilatada experiencia.
Otra de las cuestiones que llaman la atención es la Dirección de Servicio Social. El campus está lleno de mensajes que invitan a la transformación social, he encontrado magníficos eslóganes en los numerosos bancos instalados en el Campus: "Se necesita saber más para transformar la realidad que para rendir en un examen", "Aprender sirve, servir enseña". Además, se planifican desde el Servicio Social de la UCA, actividades de aprendizaje-servicio que se desarrollan en las distintas asignaturas, de esta forma los estudiantes y los profesores toman conciencia de la realidad social de su país y de forma particular de la población más desfavorecida.
La UCA es una institución que presta muchos servicios a la sociedad, en el gabinete de atención psicológica atienden a personas que no podrían contratar este servicio, se realizan capacitaciones para personal de la administración pública, durante mi estancia coincidí en la Casa de Protocolo con profesionales sanitarios que procedían del entorno rural y que venían a formarse a la UCA, sus puertas están abiertas a cursos de idiomas, actos públicos de muy diversa índole.
Como institución humana, también tiene sus sombras, pero como dice el Evangelio, dejemoslas para la siega donde se separará el trigo y la cizaña.
La UCA es una universidad que sirve, en ella se puede decir aquello que mandó anunciar Jesús a Juan el Bautista que los que no sabían leer y escribir han aprendido a firmar, que el campesino que no sabía cómo financiar su proyecto ha conseguido soporte técnico y económico, y que a los pobres se les promociona y se les anuncia la Buena Noticia. Sin duda un motivo para la alegría y la esperanza.
Estos días son de fiesta en Nicaragua, en la avenida Simón Bolívar de Managua las distintas instituciones de Nicaragua han colocado altares en honor a la Inmaculada Concepción, el sábado pasado hicimos una visita por los mismos Pablo, Tina y yo. En la víspera de la Inmaculada (7 de Diciembre) se celebra "la gritería", personas de todas las edades y condición visitan los distintos altares colocados en honor a María Inmaculada, tanto aquellos patrocinados por las instituciones como aquellos que cada familia dispone en su casa para acoger a los otros. Rezan y cantan en honor a la Virgen y a la pregunta: ¿Quién causa tanta alegría?se responde ¡La Concepción de María!, y se entrega un pequeño obsequio. Parece ser que el origen de la fiesta es de 1742, algo antes que el Papa Pío IX estableciera como dogma la Inmaculada Concepción (1854), se trata de una fiesta tremendamente popular.
La Fiesta viene precedida por la "novena". En ellas, las diversas instituciones, incluida la UCA, en las comunidades, en los barrios, las personas se reúnen a rezar y cantar en torno a altares móviles que día tras día van rotando. La institución o la familia que acoge la novena se encarga de entregar un pequeño "aperitivo" que puede ser una pieza de fruta, un dulce, un refresco. Se trata de un momento para rezar, con la versión "oficial" del texto; tener presente las necesidades de las personas, compartir el momento vital, un pretexto para estar con otros, para buscar un hueco en medio de la agenda para convivir. Tuve la ocasión de asistir un par de veces en la Comunidad de Valle Dulce para compartir con ellos esta manifestación del rezo popular y debo reconocer que fue una experiencia muy interesante, pienso cuán difícil sería en España juntarnos, tan siquiera para estar. En ocasiones me cuesta, quizás por prejuicios, entrar en este tipo de oraciones, instaladas en la piedad popular, lejos de las dinámicas que utilizamos en nuestros grupos, incluso en las Comunidades Eclesiales de Base. El papa Francisco se refiere a estas manifestaciones de la piedad popular citando la Conferencia de Aparecida como una "espiritualidad encarnada en la cultura de los sencillos" invitándonos a no coartar ni controlar esta fuerza misionera, al estilo del Buen Pastor que nos busca tanto juzgar sino amar. ¡Qué bueno sería si en ocasiones nos dedicásemos a comprender y amar antes que juzgar!
Hoy, también en casa estamos de fiesta, es la festividad de la onomástica de mi madre, maestra de la fe, de una fe sencilla, encarnada, que me ha ayudado a descubrir a Dios en todas las cosas, a estar incardinado en Dios, en los buenos y en los malos momentos. Ella sabe como nadie estar a los pies del Maestro, recuerdo con cariño aquellos momentos en los que mi hermano Alejandro enfermó y tan sólo podía recurrir a la oración del Rosario, debo reconocer que me emocionaba cuando Francisco alababa esa fe firme (EG 125). Doy gracias a Dios por su vida, por su generosidad, por su servicio tanto en la familia como en la Iglesia.
Que María, la mujer sencilla de Nazaret nos ayude a responder de forma generosa en nuestro momento vital, que sepamos reconocer su voz y como ella sepamos mantenernos fieles a su voluntad.
"Alegraos siempre en el Señor. Os lo repito, ¡Alegraos! Flp, 4,4
Comenzamos de nuevo un año litúrgico con el Adviento. Estoy muy condicionado por mi reciente viaje a Nicaragua, mi estancia en la Universidad Centroamericana de Nicaragua, la acogida de las Comunidades Eclesiales de Base (CEB), el conocimiento de los proyectos al servicio de los más necesitados propiciados por las CEB, el contacto con la bella y compleja realidad nicaragüense; son cuestiones que condicionan mi mirada y mi espíritu para esta etapa de preparación de la Navidad. Han sido pocos días, pero intensos. En mi libreta he traído numerosas anotaciones, necesito tiempo para releer, recordar (pasar de nuevo por el corazón), orar y escuchar llamadas... Algunas compartiré con vosotros en el blog; otras, a ejemplo de María de Nazaret, seguiré meditándolas y guardándolas en el corazón.
Coincidió mi estancia en Nicaragua con la publicación por parte del Papa Francisco de la exhortación apostólica Evangelii Gauidium, he comenzado a leerla y me parece una valiosa aportación para el momento actual, tanto eclesial como social, el análisis que hace de muchos de los problemas de nuestra etapa histórica no puede ser más acertado. Como decía Benedicto XVI en la encíclica Deus Caritas Est: "la sociedad tecnológica ha logrado multiplicar las ocasiones de placer, pero resulta difícil engendrar la alegría". En este contexto, hoy más que nunca resulta, necesario una Iglesia que manifieste la alegría del Evangelio, porque como dice el Papa "la Iglesia no crece por proselitismo sino por atracción" (EG 14).
En las próximas entradas continuaré la serie que comencé en el año 2012 sobre la alegría, una alegría contenida, sobria, pero no por ello menos valiosa, una alegría que se encuentra en lo cotidiano, en lo sencillo. Espero que este ejercicio me ayude a prepararme para vivir el misterio de la Navidad. Agradecido por tanto don recibido.
"No se enciende una lámpara para cubrirla con un recipiente o ponerla debajo de la cama"
Lc 8, 16
El Evangelio de hoy es tremendamente sugerente. Jesús nos invita a llevar la buena noticia a todos y de forma especial a aquellos que más lo necesitan. Me gusta la actualidad del Evangelio y me gusta recibir esta invitación como parte de la Iglesia.
Vivimos un momento en el que se vive una cierta sensación de euforia por las palabras, los gestos, los signos del Papa Francisco. Comparto el razonamiento expresado por José María Rodríguez Olaizola en pastoralsj, que la Iglesia es mucho más que el Papa y mucho más que este momento histórico actual; si tradicionalmente hemos defendido que la Iglesia la formaba todo el pueblo de Dios, también hoy debemos reafirmarnos en este postulado.
No obstante, no podemos sino agradecer los gestos que desde la sencillez y la humildad está realizando el Papa actual, ante todo porque hace visible el rostro de la Iglesia, la Iglesia de siempre, la que intenta vivir en medio de la dificultad y la limitación el Evangelio, la Iglesia que se sitúa al lado del que está necesitado. Hoy más que nunca es tiempo de seguir confiando en el dueño de la mies, y de pedirle fuerzas para seguir trabajando de forma sencilla y humilde por el Reino de Dios y por anunciar que hoy en medio de la crisis hay razones para la esperanza. Por todo esto, no puedo sino dar las gracias por el tesoro de esta comunidad, a la vez santa y pecadora, peregrina al encuentro del Dios que se hace presente en nuestros días.
Celebramos hoy la advocación del Corazón de Jesús, esta advocación habla de los sentimientos y deseos que movían a Jesús. Cuando hace unos años mi buen amigo Pepe Moreno celebraba sus 25 años de sacerdote, lo hacía con esta misa votiva del Corazón de Jesús, cuando le preguntábamos por esta elección afirmaba la necesidad de profundizar en la humanidad de Jesús y en sus deseos más profundos.
En esta tarde nublada del mes de Junio, me paro a contemplar los deseos que movieron a Jesús, veo en Él un profundo amor hacia su Padre, su relación profunda con Él en la oración, cuando subía al monte; veo su amor por sus discípulos, por aquellos que llamó, porque Él así lo quiso, para que estuvieran con Él y predicaran el Evangelio; y veo su amor y deseo por sanar y dar salud, por anunciar la Buena Noticia a aquellos que tenían necesidad de ella.
Y yo, en este día quiero tener esos mismos sentimientos con los que vivió Jesús: experimentar el amor que el Padre nos tiene incondionalmente, y que este amor gratuito revierta en la comunidad y de forma especial en aquello que más lo necesitan.
Os dejo un par de textos que reflexionan sobre el día de K. Rahner y de P. Arrupe y una canción de Cristóbal Fones...
"El corazón es lo íntimo y lo evocador, el misterio que resiste a todo análisis, la ley oculta que es más fuerte que toda organización y que toda utilización del hombre técnicamente organizada. Esa palabra designa el lugar en que el misterio del hombre pasa a ser el misterio de Dios. La infinitud vacía que se interioriza aquí lanza una llamada hacia la infinita plenitud de Dios. Esa palabra evoca el corazón traspasado, angustiado, desangrado, muerto. Designa lo que significa amor inconcebible y desinteresado, el amor que vence en el fracaso, que triunfa en la impotencia, que muerto vivifica, que es el amor, que es Dios" (K. Rahner SI).
Podríamos recordar unas palabras que nos dejó Pedro Arrupe SI: "si queréis un consejo, (...), os diría que en esta devoción al Corazón de Cristo se esconde una fuerza inmensa; a cada uno toca descubrirla -si no la ha descubierto ya- y profundizarla y aplicarla a su vida personal en el modo en que el Señor se la muestre y se lo conceda".
A punto de terminar el día en el que celebramos la solemnidad del "Cuerpo y la Sangre de Jesús", aprovecho para dar gracias por el don de la Eucaristía.
Me llama la atención del Evangelio que en el día de hoy se ha proclamado en las celebraciones. Jesús "acogía", "hablaba del Reino" y "sanaba"... ¡Qué bueno sería para nosotros dedicarnos a esto! Allá donde estemos que acojamos a aquel que lo necesite, que sanemos sus dolencias, pidiendo también ser sanados y anunciando aquel Reino de fraternidad que sin duda nos haría más felices.
Ante la situación de necesidad, por la ausencia de comida, Jesús invita a sus discípulos a "dar de comer" a aquellos que lo seguían, sigue siendo el mandato evangélico que nos sigue haciendo a todos los que nos llamamos seguidores suyos. Llamados a dar de comer al hambriento.
Este día está unido a la celebración del día del Amor Fraterno, de día de la Caridad, de Cáritas, la acción caritativa de la Iglesia. Un año más, Cáritas nos hace tomar conciencia que "Juntos escribimos la historia" y sigue invitándonos a que "Vivamos sencillamente para que otros sencillamente puedan vivir". Aun queda mucho por andar, pero me siento afortunado de ir dando pequeños pasos en este dirección encaminados a tener una vida más sobria, a encontrar la verdadera razón de la vida en el compartir, en la entrega gratuita de aquello que cada uno tiene.
Que todos los días podamos encontrarnos con el Dios que se hace pan para repartirse a todos por igual y que nos invita de igual forma a entregarnos a nosotros...
Hoy celebro mi 32 cumpleaños, es cierto que lo realmente importante se descubre en lo ordinario y cotidiano de la vida. Es allí donde se manifiesta, en lo pequeño y lo sencillo, la belleza y hondura de aquello que pasando muchas veces desapercibido, da razón de ser a nuestra existencia. Es allí donde se desarrollan tantos gestos de amor gratuito, de entrega sincera, de trabajo compartido. Se trata del espacio y el tiempo donde se manifiesta la amistad, el amor de la pareja, la incondicionalidad de la familia.
Me considero un afortunado por compartir esa vida cotidiana con tanta gente buena, por poder leerla creyentemente con mi Grupo de Revisión de Vida y en el seno de una Iglesia, que siendo pecadora, es también comunidad peregrina.
Sólo puedo agradecer la dicha de gozar con los pequeños pasos, las pequeñas acciones, las pequeñas decisiones y en el trasfondo de todo con un Dios que se hace don gratuito.
Todas estas cosas, hacen que los deseos de tantas buenos amigos, se hagan realidad en este día. Me siento feliz, una felicidad sobria y convencida. Gracias a todos, por quererme incondicionalmente en lo cotidiano, por compartir este maravilloso camino que es la vida... Seguimos caminando juntos.