Al llegar el día de Pentecostés, estaban todos reunidos en un mismo lugar. De repente vino del cielo un ruido como el de una ráfaga de viento impetuoso, que llenó toda la casa en la que se encontraban. Se les aparecieron unas lenguas como de fuego que se repartieron y se posaron sobre cada uno de ellos; quedaron todos llenos del Espíritu Santo y se pusieron a hablar en otras lenguas, según el Espíritu les concedía expresarse.Hch 2, 1-4
En el día de hoy, hemos celebrado con nuestro Obispo y con el resto de los Movimientos y Asociaciones de Apostolado Seglar la solemnidad de Pentecostés. Como lo recibieron los apóstoles, nosotros seguimos disfrutando de la presencia del Espíritu. Le pedimos en estos días que como dice la secuencia del Espíritu Santo "reparta sus siete dones según la fe de sus siervos"... Espero que vostros también hayáis disfrutado del día también vosotros.
